Conmemoración del 8 de julio: 136 años de Educación común, laica, gratuita y obligatoria

 
En 1884, bajo la presidencia de Julio A. Roca se promulgó la Ley Nº 1.420 de Educación común, gratuita y obligatoria. La Ley de Educación Común Nº 1.420 fue la piedra basal del Sistema Educativo nacional. Se aprobó el 8 de julio de 1884, después de fuertes debates en el Congreso Nacional y en la prensa.

La discusión acerca de la Ley de la Educación fue uno de los debates más intensos y de largo alcance en la historia Argentina. Distintos puntos de vista en torno a la enseñanza religiosa, a la Escuela mixta y al control del Estado (y de la Nación) sobre la Educación dividieron a la generación del ochenta.

Las divergencias fundamentales se centraron en la identificación común de la necesidad de una Ley de Educación, la gratuidad y obligatoriedad de la Escuela. Uno de los temas más debatidos de la propuesta inicial consistió en la inclusión de contenidos religiosos en los programas escolares. Existían opiniones contrapuestas acerca del papel de la Iglesia en la sociedad y el Estado.

En ese marco, la religión en las Escuelas fue el nudo del debate. Finalmente, la Ley aprobada no hizo mención al carácter laico de la Educación pero la instrucción religiosa quedó en calidad de optativa, con autorización de la familia y dictada fuera del horario escolar.

La Ley aprobada estableció la instrucción primaria obligatoria, gratuita y gradual. La obligatoriedad suponía la existencia de la Escuela Pública al alcance de todos los niños y niñas, medio para el acceso a un conjunto mínimo de conocimientos, también estipulados por Ley.

Por último, las familias estaban obligadas a dar Educación a sus hijos, y la formación de Maestros, el financiamiento de las Escuelas Públicas y el control de la Educación, Privada o Pública, quedó en manos del Estado. No obstante, la sociedad tenía a través de los llamados distritos escolares en los que participaban padres de familia (elegidos por el Consejo Nacional de Educación), la facultad de inspeccionar la calidad, la higiene y el cumplimiento de las leyes en las Escuelas.

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Conmemoración del Día de la Independencia


El pasado 9 de Julio se conmemoró el Día de la Independencia de la Argentina, est decisión fue tomada en 1816 por el Congreso de Tucumán, por la cual se declaró la formal ruptura de los vínculos de dependencia política de las Provincias Unidas del Río de la Plata con la monarquía española. La declaración fue realizada en la Casa de Tucumán, ubicada en la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde sesionaba la asamblea. 

Antecedentes

En 1814, el rey fernando VII de España, había regresado al trono español. Est situación quitó argumentos de acción a los hombres que habían iniciado la Revolución de Mayo en el Virreinato del Río de la Plata e instaurando la Primera Junta en 1810, - y los gobiernos que habían sucedido a esta - bajo la premisa de la Mascara de Fernando VII. Ya no podían actuar en nombre del rey de España porque éste volvió a estar en el poder efectivo. El rey quería reconquistar sus colonias; los realistas, que eran los partidarios del colonialismo, había triunfado en Huaqui, Vilcapugio y Ayohúma, y eran fuertes en el Alto Perú, la actual Bolivia. Desde allí pensaban atacar las bases de los independentistas e invadir todo el actual territorio de Argentina teniendo como objetivo la ciudad de Buenos Aires.

El 15 de abril de 1815, una revolución terminó con el gobierno centralista del Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, general Carlos María de Alvear. Los revolucionarios exigieron la convocatoria de un Congreso General Constituyente. Inicialmente se enviaron diputados de todas las provincias iniciando las sesiones el 24 de marzo de 1816. 

Sin embargo la situación de los patriotas independentistas en su frontera noroeste no estuvo asegurada hasta que en marzo de 1816 el general porteño José Rondeau aceptó firmar el Pacto de los Cerrillos con el caudillo salteño (Salta incluía a Jujuy y Tarija) Martín Miguel de Güemes. A partir de ese momento, las fuerzas de Güemes sostuvieron la lucha en el frente norte, liberando a los ejércitos del gobierno nacional para que, al mando del general José de San Martín, pudieran avanzar contra sus enemigos más allá de la Cordillera de los Andes hacia Chile y luego hasta Perú. Mientras tanto, el caudillo José Gervasio Artigas y sus aliados defendían el territorio de las incursiones portuguesas, pese a las actitudes ambiguas de los gobernantes porteños.

Congreso de Tucumán

El Congreso de Tucumán inició sus sesiones en la Casa de Tucumán ubicada en San Miguel de Tucumán, el 24 de marzo de 1816, con la presencia de 33 diputados. Según la decisión de los propios delegados, la presidencia del Congreso era rotativa y cambiaba cada mes.

Fueron distintas las causales por las que diversas provincias que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata no enviaron diputados.

Varias provincias del Alto Perú, entre ellas Potosí, Cochabamba y La Paz, habían caído nuevamente en poder de los realistas. Empero gracias a la Tercera expedición auxiliadora al Alto Perú enviaron diputados al Congreso de Tucumán Chichas, Charcas y Mizque.

Distinta fue la situación de las provincias "de abajo": exceptuando a Córdoba, las provincias de la Liga de los Pueblos Libres o Liga Federal —la Provincia Oriental (sector principal de la Banda Oriental), Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe— resolvieron no concurrir al Congreso de Tucumán como consecuencia de la oposición del caudillo oriental Artigas a la firma del acuerdo de paz definitivo alcanzado en el Pacto de Santo Tomé —firmado el 9 de abril de 1816, por el que se había reconocido la autonomía de Santa Fe— y que fue finalmente dejado de lado por el nuevo Director Supremo, Antonio González Balcarce, y por el Congreso de Tucumán.

Artigas afirmaba en una carta a José de San Martín que la Unión de los Pueblos Libres se había anticipado en la declaración de la independencia argentina durante el Congreso de Oriente —celebrado el 29 de junio de 1815— suscrito por las provincias argentinas federales en la entonces pequeña ciudad de Concepción del Uruguay.5​6​7​ Algunos autores afirman que este congreso declaró la independencia de España basándose en una carta de Artigas a Juan Martín de Pueyrredón,​ pero la carta no menciona al congreso ni da una fecha, refiriéndose solo a la Banda Oriental. Tampoco hay ningún otro documento que confirme o insinúe que tal declaración haya ocurrido. Esta fue una clara manifestación de protesta y oposición hacia las políticas centralistas o unitarias y pro monárquicas tanto del Directorio como del Congreso de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El Director Supremo Carlos María de Alvear envió al Paraguay un emisario especial con la invitación para que envíe diputados. El dictador Francia detuvo al enviado en Pilar y no contestó a Alvear. Para que constara la posición del gobierno, se dirigió al Delegado de Pilar diciendo que la embajada era inoportuna, excusada y hasta insultante "porque pretender que una república independiente envíe diputados a un Congreso de provincianos de otro gobierno que precisamente han de ser en mayor número es un absurdo y un despropósito de marca"​. Ordenó a tal efecto que la goleta que trajo al embajador y los pliegos se despache de vuelta a Corrientes.

Tampoco enviaron diputados los actuales territorios del Gran Chaco, el Comahue y la Patagonia ya que se encontraban bajo el dominio indígena o casi deshabitados.

En una de sus primeras decisiones, el Congreso nombró Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a uno de sus diputados, el general Juan Martín de Pueyrredón.

Durante varias semanas se discutieron los alcances de sus atribuciones y su funcionamiento interno, además de tomar decisiones de política nacional e internacional. El cuerpo tenía la facultad de intervenir en casi todos los asuntos que se presentaban a su consideración, lo que provocó interminables debates.

Plaza Independencia (antigua Plaza Mayor) en la ciudad de San Miguel de Tucumán con el demolido edificio del Cabildo y el antiguo edificio de la Catedral de San Miguel de Tucumán hacia 1812 (pintura al óleo actual).
La presión de algunos de sus miembros, y de influyentes dirigentes nacionales —entre ellos el general José de San Martín, gobernador de la Intendencia de Cuyo— hizo que se iniciara la discusión sobre la Declaración de Independencia.

La votación finalmente se concretó el 9 de julio. En ese momento presidía el cuerpo uno de los representante de San Juan, Francisco Narciso de Laprida. Ningún país reconoció en ese momento la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El 21 de julio fue jurada la Independencia en la sala de sesiones por los miembros del Congreso, ante la presencia del gobernador, del general Manuel Belgrano, del clero secular, de las órdenes religiosas y demás corporaciones.10​

Las discusiones posteriores de los diputados giraron en torno al dictado de una constitución y a la forma de gobierno y a la forma de estado que debía adoptarse en ella. La situación de guerra abierta con la monarquía española, la Restauración absolutista en España y en Europa y la creciente injerencia del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve hizo pensar a varios diputados, influenciados por las ideas de Manuel Belgrano, en instaurar una monarquía Inca en el Río de la Plata. Esta posición de implantar una forma de gobierno monárquica y constitucional fue descartada por los diputados republicanos, que sostenían la forma de gobierno de una república constitucional para la región del Plata. Al conflicto suscitado por la forma de gobierno se le sumó uno que tuvo mayor envergadura y trascendencia y que fue el relacionado con la adopción de la forma de estado: el unitarismo versus el federalismo.

Las labores del Congreso continuaron en Buenos Aires, donde comenzó a deliberar a principios de 1817, y donde sancionó la Constitución Argentina de 1819, que estableció una república centralista. El Congreso fue disuelto en 1820, tras la derrota del Directorio en la batalla de Cepeda, que marcó el inicio de la Anarquía del Año XX.

Acta de independencia

El acta de la Independencia fue declarada por el Congreso de las Provincias Unidas en Sudamérica.

En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de 1816: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España, los representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, pueblos representados y posteridad. A su término fueron preguntados ¿Si quieren que las provincias de la Unión fuese una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primeramente llenos de santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del país, fixando en su virtud la declaración siguiente:

"Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, baxo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración." Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.
El 19 de julio, en sesión secreta, el diputado Medrano hizo aprobar una modificación a la fórmula del juramento, con la intención de bloquear algunas opciones que se contemplaban en aquel momento por las que se pasaría a depender de alguna otra potencia distinta de España. Donde decía «independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli», se añadió:

"...y toda otra dominación extranjera"

El acta original, firmada por todos los miembros del Congreso, fue redactada en el libro de Actas de las sesiones públicas de dicha asamblea. Ese libro se ha perdido. Algunos historiadores consideran que fue depositado en 1820 en la Legislatura de Buenos Aires, de donde posteriormente habría sido sustraído. En el Archivo General de la Nación Argentina se conserva una copia, realizada por el secretario Serrano a fines del mes de julio de 1816.

Celebración oficial del 9 de julio

El Día de la Independencia de la República Argentina se celebra cada 9 de julio.

El 6 de julio de 1826, Bernardino Rivadavia, presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ordenó que el 9 de julio se conmemorase juntamente con el 25 de mayo pues consideraba que la repetición de estas fiestas irroga perjuicios de consideración al comercio e industria.

Pero Juan Manuel de Rosas, durante su segundo gobierno, y a punto de celebrar los 20 años de la Declaración de la Independencia, dispuso mediante un decreto promulgado el 11 de junio de 1835, que la celebración del 9 de julio debía hacerse con los mismos preceptos que el 25 de mayo.

Se reproducen aquí los artículos 1º y 2º del mencionado decreto:
Art. 1º- En lo sucesivo el 9 de julio será reputado como festivo de ambos preceptos, del mismo modo que el 25 de mayo; y se celebrará en aquel misa solemne con Te-Deum en acción de gracias al ser Supremo por los favores que nos ha dispensado en el sostén y defensa de nuestra independencia política, en la que fuese posible, el muy Reverendo Obispo Diocesano, pronunciándose un sermón análogo a este memorable día.

Art. 2º- En la víspera y el mismo día 9 de julio , se iluminará la ciudad, la Casa de Gobierno y demás edificios públicos, haciéndose tres salvas en la Fortaleza y buques del Estado, según costumbre.

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Inclusión de las TIC en Educación


El presenta ensayo, tiene un carácter reflexivo acerca de la inclusión de las tecnologías en educación. En mi opinión, creo que las TIC pueden proporcionar los docentes una serie de herramientas para enriquecer el proceso de aprendizaje, sin embargo, es real que, ante este contexto de pandemia de COVID -19 muchos se han encontrado sujetos a: “Improvisar”, “Aprender de forma dinámica” en este contexto tan particular, es decir, contemplando los diversos casos, creo que las TIC nos proporcionan innumerables herramientas, pero es una realidad que no todos los docentes están “capacitados” o mejor dicho saben utilizarlas. Frente a esto, quiero ser lo mas justo posible, ya que en la teoría “Todos sabemos como utilizar una herramienta” pero la en la práctica, es otra la historia. Por lo tanto, voy a tener en cuenta la teoría que me brindada en el curso del INFOD “Enseñar y aprender con TIC” para abordar algunos de estos temas.  

Para hablar de esto temas seria ideal tener una mente abierta, ya que al incluir a las TIC en la educación tenemos hablar de nuevos espacios, que van más allá de las aulas, ya que su solo incorporación habilita instancia de producción de conocimientos. También tenemos que tener en cuenta que los tiempos de la clase, las horas dedicadas aprender y a enseñar, se flexibilizan y ya no tenemos que “correr” apurados en completar todo durante las horas que compartimos en la escuela. Por lo que podemos decir que incluso las formas de trabajo han cambiado podemos comenzar una actividad y/o tarea y completarla de manera colaborativa.

Las situaciones y las prácticas de enseñanza y de aprendizaje tienen lugar en diferentes espacios además del aula: podemos encontrar tanto jóvenes como adultos trabajando e interactuando en un ciber, en el patio de la escuela, en la plaza, en la casa, en el cuarto. Claro, podríamos decir que en esos mismos espacios y con esas mismas herramientas también pueden darse situaciones de juego, de recreación, de entretenimiento.  

 

Como si jugáramos al veo-veo, podríamos también intentar adivinar o poner un título a la imagen de que se encuentra arriba o a esta serie de palabras clave:

pizarrón + tiza + guardapolvo + banco + libro de texto


¿Qué título Propusieron? 

Podría apostar a que las respuestas que se les ocurrieron
se acercaron a: escuelaeducaciónenseñanzaaprendizaje.

Entonces, lo notable es que, a diferencia de esos espacios y de esas herramientas que solíamos asociar exclusivamente a los espacios y a las prácticas de enseñanza y de aprendizaje, desde que incorporamos las TIC a nuestra vida cotidiana, la misma herramienta tecnológica (una notebook, un celular o un reproductor de mp3) puede ser utilizada para diversas actividades, en diferentes horarios y en diferentes espacios: para estudiar, para trabajar, para entretenernos. Por eso, la pregunta que nos hacemos a menudo es: ¿podríamos definir un límite claro entre el momento en el que realizamos una actividad u otra?

Veamos lo que expresa Nicholas Burbules en una entrevista en la que habla sobre el aprendizaje ubicuo: 

Burbules es PhD en Filosofía de la Universidad de Stanford y actualmente se desempeña como profesor en el Departamento de Estudios sobre Política Educacional  de la Universidad de Illinois. Ha publicado numerosos libros y trabajos sobre las TIC que son referencia recurrente  en los trabajos del área, sobre todo, Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información, en colaboración con Thomas Callister.

El concepto de aprendizaje ubicuo sintetiza esta forma menos compartimentada (en tiempos y en espacios) de concebir las prácticas de aprendizaje y de enseñanza. Representa también, como todo desafío, una posibilidad: la de acortar la brecha entre los aprendizajes que suceden en la escuela y los aprendizajes que se ponen en juego en otros ámbitos (la casa, la familia, los medios de comunicación, Internet, etcétera).

La idea de un aula aumentada nos ayuda también a pensar en cómo convertir este desafío de un aprendizaje sin tiempos y sin espacios estrictamente delimitados en una posibilidad enriquecedora. Así lo explica Cecilia Sagol (2012) en el video Aprendizaje ubicuo y modelos 1 a 1. Experiencias y propuestas del portal educ.ar:



Pero ¿qué hay de los tiempos de enseñar y de aprender? ¿Cuáles son los desafíos que las TIC presentan a las horas cátedra, a los módulos, a los trimestres, al año lectivo?

Para analizar la implementación de reformas educativas, Larry Cuban (2011) recurre a la imagen de los relojes en una pared que muestran la hora en diferentes lugares del mundo simultáneamente. Así, a través de esta analogía, examina los tiempos que rigen para los diferentes actores en el campo de la educación y los tiempos que coexisten en las instituciones educativas.

El mito de la fallida reforma escolar, por supuesto, tiene una historia. Pueden conocerla si siguen leyendo la traducción del texto completo

Un estudio del tiempo como el que plantea Cuban nos permite detenernos para reflexionar acerca de las diferencias entre: los tiempos de los aprendizajes de los estudiantes; los de los profesores para preparar las clases, hacer el seguimiento, ajustar las propuestas y evaluarlas; los de las instituciones que exigen las entregas de notas, las fechas de exámenes finales, las evaluaciones anuales, los actos escolares; y los de los diseñadores de políticas, que necesitan rendir cuentas frente a la opinión pública acerca de medidas que signifiquen mejorías en los resultados en la calidad de la educación, entre otros.
Así, Larry Cuban sostiene que se debería atender a los relojes del alumno y de los profesionales de la educación, de ritmo menos vertiginoso, para que el debate público se focalice en las cuestiones sustanciales del aprendizaje.

¿Y como se suele ajustar sus relojes en sus escuelas? ¿La imagen de Larry Cuban les recordó alguna experiencia particular?

En este sentido, las TIC nos invitan a pensar en su potencial para facilitar una sincronización alternativa de estos distintos husos horarios. Así, cuando creemos importante que un alumno se centre en esos contenidos que aún "le cuestan", un proyecto para trabajar en casa y en la escuela  puede funcionar como continuidad de una propuesta que no hace falta terminar antes de que se acabe la hora de clase. O también, cuando nos encontramos en contextos escolares de mucha heterogeneidad, las herramientas de las redes sociales pueden ser aprovechadas para seguir indagando y resolviendo cuestiones comunitarias, actitudinales o de valores, más allá de las horas compartidas en el aula.

Aunque el aprendizaje ubicuo parece venir a borrar las medidas de espacio y de tiempo de la escuela, conocidas y compartidas por todos, no deberíamos inquietarnos.

 En todas las épocas, la escuela ha sido un contexto de aprendizaje social; por lo tanto, ese contexto siempre impactará en la naturaleza de lo que se aprende (Stoll, Fink y Earl, 2004). Para reconocer una escuela como institución, no alcanza solamente con comprobar que los individuos que asisten a ella aprenden algo. Una escuela no es lineal y es más que la suma de sus partes; pone en juego algo más necesario: se piensa a sí misma como una comunidad de aprendizaje.

Tal como expresa Cope y Kalantzis (2009), en un contexto de aprendizaje ubicuo, los profesores pueden contribuir a la construcción de comunidades de aprendizaje genuinamente inclusivas. Pueden aprovechar la complementariedad de las diferencias de los alumnos: distintas experiencias, distintos conocimientos, distintos puntos de vista, distintas perspectivas, de modo que cada estudiante pueda dar lo mejor de sí mismo. 

Además, los estudiantes están involucrados con individuos ajenos al proceso de aprendizaje: padres y otros familiares, amigos con los que comparten intereses, expertos. Los espacios digitales basados en redes sociales son perfectos para un tipo de trabajo que une simplicidad y transparencia y que valora la diversidad de las contribuciones. 

En una comunidad de aprendizaje, todo lo que la gente hace a diario, dentro de la escuela y en relación con los padres y con la comunidad local, esta motivado por un sentido de pertenencia y por un compromiso colectivo hacia los aprendizajes de cada uno, con el fin de asegurarse de que la escuela se está moviendo (Stoll, Fink y Earl, 2004: 136).

Muchos temas para repensar ¿verdad? Finalmente para completar este recorrido, queremos incluir este otro pasaje de Larry Cuban, en el que intenta analizar y comprender los obstáculos históricos y contextuales que debe superar el docente que decide llevar las computadoras al aula.

En las escuelas secundarias que hemos observado, los […] resultados se hacen comprensibles a través de la explicación de la historia y de los contextos: […] es necesario considerar las limitaciones históricas impuestas en los profesores de escuela secundaria -incluso entre los más tecno -entusiastas -: las aulas separadas, las disciplinas aisladas, los grupos conformados por edad y las jornadas de trabajo organizadas en 6 módulos u horas de clase. A estas condiciones, es necesario añadir el tiempo dedicado por cada profesor para resolver la logística necesaria para llevar las clases a la sala de recursos audiovisuales o a los laboratorios de computación. Luego, también, el factor del nerviosismo por posibles caídas de los servidores, problemas con el software, fallos de la impresora o la conexión lenta a internet. Todo docente de escuela secundaria que se anima a usar las computadoras en el aula ha superado de alguna manera una serie de obstáculos organizativos, decisiones políticas tomadas por otros que no están en contacto con la vida en las aulas, y las dificultades asociadas con la tecnología en sí, incluyendo los desajustes entre un "futurismo rampante" y las necesidades prácticas del profesor en el aula (Cuban, 2001: 173).   

A modo de conclusión pienso que la introducción de las TIC puede ser ventajoso, y nos puede permitir pensando en este contexto de pandemia, una continuidad pedagógica o formativa, sin embargo no se puede ignorar como dije al comienzo la falte de conocimiento de los docente para trabajar con estas nuevas herramientas por lo que hasta ahora hemos vuelto al "clásico" lectura y cuestionario, lo cual hace difícil para aquel que es estudiante éste tipo de modalidad, ya que se torna monótono y aburrido; y de alguna manera se pierde el interés a corto o largo plazo. Creo que de este contexto tan particular deberíamos salir fortalecidos en cuanto a las TPACK el modelo que propone Judi Harris, sin embargo no me parece un modelo equitativo ya que no faltara aquella/s personas (tanto personal docente, como alumnos) que no cuente con los recursos necesarios, por lo tanto, si bien en lo personal la incorporación de las TICs me parece un propuesta más que interesante deja en claro una desigualdad en cuanto al acceso ya sea falta de una computadora, internet, falta de conocimiento sobre el área, entre otras cosas.


Bibliografía  


  • Burbules, Nicholas (2009a), “Meanings of ‘Ubiquitous Learning’”, en Bill Cope y Mary Kalantzis (eds.) Ubiquitous Learning. Exploring the anywhere/anytime possibilities for learning in the age of digital media, Champaign, IL, University of Illinois Press.
  • Burbules, Nicholas (2009b), “El aprendizaje y el entretenimiento ya no son actividades separadas”, entrevista de Fabián Bosoer, Clarín, 24 de mayo. 
  • Cope, Bill y Mary Kalantzis (2009), “Aprendizaje ubicuo”, en Ubiquitous Learning. Exploring the anywhere/anytime possibilities for learning in the age of digital media, Champaign, University of Illinois Press. Trad: Emilio Quintana.
  • Cuban, Larry (2001), Oversold and Underused. Computers in the classroom, Cambridge, Harvard University Press.
  • Cuban, Larry (2011), “The Myth of Failed School Reform”. Disponible en: http://larrycuban.wordpress.com/2011/02/02/the-myth-of-failed-school-reform-part-1/ y http://larrycuban.wordpress.com/2011/02/04/myth-of-failed-school-reform-part-2/ (última consulta: marzo 2017). Trad: Cecilia Magadán.
  • Sagol, Cecilia (2012), “El aula aumentada”, en Webinar 2012: Aprendizaje ubicuo y modelos 1 a 1, organizado por IIPE-UNESCO y Flacso Argentina, 14 al 16 de marzo.
  • Stoll, Louise, Dean Fink y Lorna Earl (2004), Sobre el aprender y el tiempo que requiere, Barcelona, Octaedro.
Recursos

https://youtu.be/GbWdQCMS4VM
https://youtu.be/j6wZ-o4Yup8

Conmemoración del Primer Triunvirato


Hoy, primero de julio, se conmemora la decisión del Primer Triunvirato, este fue el órgano ejecutivo que reemplazó a la Junta Grande y gobernó a las Provincias Unidas del Río de la Plata entre el 23 de septiembre de 1811 y el 8 de octubre de 1812. Originalmente estaba conformado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso.


Origen del Primer Triunvirato 



La Junta Grande era el cuerpo que debía representar la opinión pública de las ciudades del interior, pero la acción ejecutiva de la misma se veía trabada por su excesivo numero de miembros, y la oposición acusaba a la Junta Grande de inoperante. La falta de un reglamento dificultaba sus funciones perdiendo tiempo en discusiones de modo, postergando así otros asuntos más importantes. 

Después de que el general José Manuel de Goyeneche, al mando de las tropas realista, derrotara a las tropas revolucionarias del Ejército del Norte en la Batalla de Huaqui ocurrida el 20 de junio de 1811, el desprestigio de la Junta Grande se incremento. 

La decisión de Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta, de encargarse personalmente de la reorganización del Ejército del Norte, dio lugar a un alzamiento del sector que apoyaba a Mariano Moreno, que aprovechó su ausencia para forzar la elección de dos nuevos vocales por Buenos Aires para la Junta. Casi al mismo tiempo, se decidió concentrar el poder en un Triunvirato, formado por los dos nuevos diputados porteños: Feliciano Antonio Chiclana y Juan José Paso y por el más votado de los electores que habían participado de esa elección: Manuel de Sarratea. De este modo, el poder representativo de la Junta quedaba reducido a la representación de los partidos (si es que se le puede dar ese nombre) de la capital.

La formación del Triunvirato​ no significaba -al menos en un principio- la disolución de la Junta Grande, sino su transformación en una Junta Conservadora con atribuciones legislativas. Esta estaba formada por los miembros de la disuelta Junta Grande, pero de los cuales quedaban expresamente exceptuados Cornelio Saavedra y Joaquín Campana.


Centralización política

La Junta Conservadora se abocó a la tarea de elaborar un documento para establecer las atribuciones de cada poder y el funcionamiento del gobierno. Para ello, redactó el 22 de octubre de 1811 un Reglamento Orgánico que adoptaba el principio de división de poderes. Según este, el Poder Legislativo residía en la Junta Conservadora de la Soberanía del señor Fernando VII y de las leyes nacionales, con facultad para declarar la guerra, firmar la paz, tratados de límites, crear tribunales y nombrar a los individuos del Poder Ejecutivo. El Triunvirato desempeñaría el Poder Ejecutivo, que respondía ante la Junta. El Poder Judicial, independiente, era ejercido por la Real Audiencia de Buenos Aires.

El Triunvirato, considerando que la Junta Conservadora se reservaba excesivos poderes, la disolvió, dejó sin efecto el Reglamento Orgánico, y asumió la totalidad del gobierno.

Para justificar su acción y organizar el gobierno, el 22 de noviembre de 1811 sancionó el Estatuto Provisional, que lo facultaba para asumir el gobierno y "adoptar cuantas medidas estime necesarias para la defensa y salvación de la Patria". Adoptó el título de Gobierno Superior Provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En diciembre de 1811 estalló un golpe contra el Triunvirato que tuvo su epicentro en el Regimiento de Patricios. El Motín de las Trenzas se desencadenó cuando el triunvirato dispuso reemplazar al comandante del Regimiento, Cornelio Saavedra, por Manuel Belgrano, lo que produjo que los soldados y suboficiales del mismo se negaran a acatar algunas órdenes del gobierno. Luego que tropas leales al Triunvirato reprimieran el motín, el Triunvirato dispuso la expulsión de los diputados del interior, acusados de haber contribuido al levantamiento.

Demostrando su tendencia centralista, el Triunvirato suprimió las juntas provinciales el 23 de diciembre de 1811, reemplazándolas por gobernadores y sus delegados elegidos por él. Estos eran, en su gran mayoría, porteños.

También postergó la definición de la declaración de la independencia y la sanción de una constitución. Se inició una etapa de marcado centralismo, fundamentado en que era necesaria la concentración del mando para conducir al país en medio de la guerra: las decisiones se tomaban en la capital y debían llegar a todas las provincias.

Medidas

Entre las medidas del Triunvirato se cuentan:

  • Declaró la libertad de prensa.
  • Aprobó la ley de seguridad individual.
  • Creó de la Cámara de Apelaciones.
  • Creó el Reglamento de Institución y Administración de Justicia.
  • Creó el Gobierno Intendencia de la Provincia de Buenos Aires, el 13 de enero de 1812.
  • Ordenó a Manuel Belgrano llevar tropas patriotas a proteger el pueblo de Rosario de los ataques navales españoles que partían desde Montevideo.
  • Aprobó la utilización de la escarapela blanca y celeste, para su uso en el ejército, el 18 de febrero de 1812.
  • Nombró a Manuel Belgrano general en jefe del Ejército del Norte, el 18 de febrero de 1812.
  • Ordenó al teniente coronel José de San Martín la formación de un cuerpo especial de caballería, que sería conocido con el nombre de Regimiento de Granaderos a Caballo, el 16 de marzo de 1812.
  • Prohibió la introducción de esclavos en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 9 de abril de 1812.
  • Fundó la Comisión de Inmigración que se constituyó la primera entidad establecida para fomentar la inmigración y colonización del territorio, el 4 de septiembre de 1812. Las guerras por la independencia impidieron su funcionamiento, aunque fue reactivada años más tarde, cuando Bernardino Rivadavia fue ministro del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, en 1824 y fue disuelta el 20 de agosto de 1830 por orden de Juan Manuel de Rosas.

A modo de síntesis el Primer Triunvirato ordenó que: se escriba la historia de nuestra feliz revolución para perpetuar la memoria de los héroes y las virtudes de los hijos de América del Sud, y la época gloriosa de nuestra independencia civil, proporcionando un nuevo estímulo y la única recompensa que puede llenar las aspiraciones de las almas grandes.


Fuente/s y Recursos: